Viajar a Roma siempre es especial, pero esta vez lo fue aún más: fuimos para celebrar un 60 cumpleaños, y aunque nos tocó hacerlo durante la peor ola de calor de junio, nada logró empañar la magia de la Ciudad Eterna.
Fueron tres días intensos, llenos de historia, arte, comida deliciosa y muchos paseos bajo el sol romano. Roma es de esos destinos que no importa cuántas veces la visites: siempre deja ganas de volver.
Un consejo antes de empezar: comprad con antelación las entradas más importantes (Coliseo, Vaticano, Museos, etc.), especialmente si viajáis en temporada alta. Y si os interesa vivir una experiencia diferente, más abajo os cuento cómo visitar una zona del Vaticano que no está abierta al público general.
✈️ Día 1 – Llegada y primera toma de contacto (25 de junio)
Llegamos a Roma a las 19:40, aterrizando en el aeropuerto de Fiumicino con el entusiasmo de quien sabe que le esperan tres días de historia viva. Optamos por traslado privado hasta el hotel para evitar complicaciones (y el calor), ya que nos alojábamos en el corazón del Trastevere, una de las zonas más auténticas de Roma.
Nuestro alojamiento, la Residenza San Calisto, fue una joya: pequeño, precioso y con ese encanto italiano que te hace sentir en casa desde el primer momento.
Tras dejar las maletas, salimos a pasear por las calles adoquinadas de Trastevere. Las terrazas estaban llenas, la música sonaba y el ambiente era mágico. Decidimos caminar hasta la Fontana di Trevi para verla de noche, iluminada y mucho más tranquila que durante el día. Allí hicimos las primeras fotos del viaje y, de regreso, cenamos en Appetito, una cadena de pizzas donde probamos un trozo delicioso acompañado de un supplì, la famosa croqueta de arroz italiana. Sencillo, rápido y riquísimo: el cierre perfecto para nuestra primera noche en Roma.
🕍 Día 2 – Vaticano y Roma Barroca (26 de junio)
Nos levantamos temprano para intentar aprovechar las horas “menos calurosas”. Aunque nos recomendaron desayunar en Pasticceria Linari, estaba demasiado lejos, así que improvisamos algo rápido antes de salir caminando hacia el Vaticano.
Cruzamos el Puente Palatino y recorrimos el Barrio Judío, una zona preciosa, tranquila y llena de historia: el Pórtico de Octavia, las ruinas del Teatro de Marcelo y la imponente Sinagoga de Roma (aunque solo la vimos desde fuera). Es una parte de la ciudad que muchos turistas pasan por alto, pero merece muchísimo la pena.
A mediodía teníamos nuestra visita a la Necrópolis del Vaticano, una experiencia totalmente diferente a lo habitual. Para acceder, hay que pedir permiso directamente al Vaticano con varios meses de antelación, ya que las plazas son muy limitadas. Tuvimos además la suerte de coincidir en la visita con Luis Piedrahita, lo que hizo el momento aún más curioso y especial. Fue una de las partes más impactantes del viaje: caminar por los antiguos túneles bajo la Basílica de San Pedro, rodeados de historia y silencio, es algo que difícilmente se olvida.
Después de la visita subimos a la cúpula de San Pedro para disfrutar de las vistas más espectaculares de Roma.
Comimos en Sorpasso, un restaurante moderno y acogedor cerca del Vaticano, con una pasta casera deliciosa.
Por la tarde el calor era insoportable, así que volvimos al hotel a descansar hasta que cayó el sol.
Ya más frescas, salimos a pasear por el Castillo de Sant’Angelo, cruzamos el Puente Sant’Angelo y disfrutamos del atardecer sobre el Tíber antes de volver al Trastevere para nuestra cena en Carlo Menta , un clásico romano con las tres B: bueno, bonito y barato (suele necesitar reserva).
🏛️ Día 3 – Roma Clásica (27 de junio)
Desayunamos en nuestro sitio favorito: Bar San Calisto, en plena Piazza di San Calisto. Un croissant recién hecho y un cappuccino cremoso se convirtieron en nuestro ritual diario.
A última hora nos cambiaron la hora de entrada al Coliseo, pasando de las 9:00 a las 12:30, así que decidimos aprovechar la mañana para visitar primero el Palatino y el Foro Romano. Con el calor que hacía, fue todo un acierto. A esa hora todavía se podía caminar sin derretirse, aunque el sol ya prometía lo que vendría después.
Roma en junio es un desafío, así que un consejo importante: lleva una toalla pequeña o de bidé para empaparla en agua en cada fuente, algo que verás hacer a muchos turistas (y locales). Gorras mojadas, toallas frescas al cuello y paradas a la sombra fueron nuestra estrategia para sobrevivir a la ola de calor.
Cuando por fin llegó la hora del Coliseo, el sol estaba en lo más alto, pero la emoción pudo más que el cansancio. Por mucho que lo hayas visto en fotos, entrar en el Coliseo y recorrer sus gradas sigue siendo una experiencia sobrecogedora, una de esas que se graban en la memoria para siempre.
A las dos teníamos reserva en el Ristorante Pancrazio dal 1922, construido sobre las ruinas del antiguo Teatro de Pompeyo. Comer allí, entre historia y aire acondicionado, fue una bendición.
La tarde la dedicamos a pasear sin prisa. Visitamos la Piazza Venezia, el Panteón (teníamos entrada reservada a las 18:00 pero pudimos entrar antes con el QR) y la Piazza Navona, uno de los lugares más bellos de Roma.
Finalmente, decidimos quedarnos cerca de nuestro hotel, disfrutando del ambiente veraniego junto al río Tíber. Durante el verano, toda la ribera se transforma en un paseo lleno de puestos de comida, artesanía, música y pequeños pubs con luces y terrazas frente al agua, creando un ambiente precioso. Dimos un paseo tranquilo por la Isla Tiberina y terminamos la noche cenando al pie del río, con unas piñas coladas impresionantes y la sensación de que Roma, incluso bajo el calor más sofocante, siempre sabe cómo enamorarte.
🕊️ Día 4 – Últimas horas en Roma (28 de junio)
El último día comenzó, como no podía ser de otra forma, desayunando en nuestro querido Bar San Calisto, en pleno Trastevere. Después nos dirigimos a la estación de autobuses Termini, desde donde más tarde saldría nuestro autobús hacia el aeropuerto. Allí reservamos una consigna para dejar las maletas y poder disfrutar del día sin peso.
A primera hora teníamos una visita guiada a la Columna de Trajano, que recomiendo al 100 %: es muy interesante y, además, ofrecen descuento para personas con discapacidad. Tras la visita aprovechamos para ir a ver el lugar donde reposan los restos del papa Francisco, justo el año de su fallecimiento, algo que nos impresionó profundamente.
Antes de despedirnos de Roma, volvimos a la Fontana di Trevi por última vez, esta vez convertida en un auténtico hervidero de gente, pero igual de mágica. Terminamos el día con otra pizza en Appetito, rápida, rica y perfecta para recargar energías antes de regresar en tranvía a recoger las maletas y poner rumbo al aeropuerto.
Roma nos despidió con ese caos encantador que solo ella sabe ofrecer.
💡 Consejos y recomendaciones finales
- Roma en verano puede ser agotadora, así que hidrátate bien, lleva gorra y busca sombra siempre que puedas.
- Compra las entradas importantes con antelación, especialmente Coliseo, Vaticano y Panteón.
- Si te interesa visitar la Necrópolis del Vaticano, recuerda que hay que solicitar permiso al Vaticano con meses de antelación.
- Reserva los restaurantes si viajas en temporada alta.
- Y sobre todo, disfruta: Roma no se recorre, se vive.
Si quieres más recomendaciones de restaurantes o zonas menos turísticas que visitar, déjame un comentario y estaré encantada de contarte más detalles.
Dónde dormimos: Residenza San Calisto
Dónde desayunamos: Bar San Calisto ☕🥐 , nuestro rincón favorito en Trastevere, donde cada mañana comenzábamos el día con un croissant y un cappuccino.
Dónde comimos y cenamos:
- Carlo Menta, en Trastevere — buena comida, buen precio y un ambiente auténtico (conviene reservar).
- Appetito, ideal para una comida rápida o una porción de pizza con supplì, justo al pie de la Fontana di Trevi.
- Ristorante Pancrazio dal 1922, sobre las ruinas del Teatro de Pompeyo — histórico y acogedor.
- Además, cenamos con un brindis junto al río Tíber, en los puestos veraniegos llenos de música, artesanía y piñas coladas inolvidables.
Roma, incluso bajo el sol más fuerte, sigue siendo eterna.
Nines, gracias por estar siempre ❤, gracias por elegirme para cumplir tu sueño ^^
Patrosca
